viernes, 30 de noviembre de 2007






PLANTAS: TODO UN DESAFÍO. o CO2

Por Washington Alaniz
yiyoalaniz@hotmail.com



He leído con avidez y atención un muy interesante artículo "LAS CRYPTOCORYNES de la muestra del Zoo", escrito por la Sra. Rosario Arijón. Importante fuente de consulta para otros acuaristas son, sin duda, las experiencias y enseñanzas que nos dejan los acuaristas experientes y estudiosos. Su frase: ......."hace tiempo que no uso sistema de filtrado"......inmediatamente llamó poderosamente mi atención, he pensado mucho en eso, por lo cual llevé a cabo un pequeño trabajo de investigación, y traté de conseguir material para estudiar con algo más de profundidad estos aspectos.
El ideal de lograr un ecosistema autodependiente en acuarismo, seguramente reposa en el país del "nunca jamás", pues constantemente, deberemos intervenir, se trate de un acuario de 50 litros, o uno de 5000, no importa cual sea el tamaño del recipiente. Cualquier cosa que hagamos cuando intervenimos, en un sentido u otro, puede producir grandes cambios, para bien o para mal. Ese pequeño ecosistema, puede funcionar perfectamente un día, o diez años, pero debemos estar siempre atentos, pues en cualquier momento puede surgir una "hecatombe", porque el equilibrio del sistema es extremadamente frágil.



Tal vez el lugar más común, en el que alguna vez nos encontramos todos los acuaristas, sea el problema del buen desarrollo, el colorido, el follaje, etc. de las plantas del acuario. Muchas veces conseguimos una planta, la llevamos a la pecera y tratamos de que se adapte, sin tener en cuenta si su necesidad de luz se adecua a la iluminación de nuestra pecera, o la temperatura, o los nutrientes, etc. Sin embargo, creo que uno de los detalles fundamentales que muchas veces pasamos por alto la mayoría de los amantes de este bello hobby, es la poca importancia que solemos dar a la concentración de dióxido de carbono (CO2), en el agua de nuestra pecera, sumado a un excesivo esfuerzo por filtrar, airear, oxigenar nuestros depósitos.


La gran mayoría de peces de acuario están habituados por naturaleza a concentraciones bajas de oxígeno, exceptuando aquellas especies que viven en aguas rápidas. Por lo general, un acuario no superpoblado y con buena vegetación, en equilibrio biológico, está muy bien con una concentración de oxígeno de 5 mg/l. En un acuario con contaminación orgánica, deberíamos aspirar a una concentración de O2 de unos 8 mg / l . Una buena vegetación proporciona el O2 suficiente para nuestros peces, y por otra parte, el consumo de oxígeno por parte de las bacterias es mínimo. El tema importante en este sentido, para una correcta oxigenación de nuestras bacterias aeróbicas que se encargarán del ciclo del nitrógeno - (nitrosomas, nitrobacterias) - no tiene que ver con la cantidad de oxígeno, sino con hacerlo llegar a todos los rincones - principalmente en el suelo y sub suelo - donde no queremos se desarrollen las peligrosas bacterias anaerobias, productoras de metano. (Este detalle no me permite, por el momento despojarme del filtro biológico, pero lo estoy estudiando más a fondo).

Sin embargo, es un hecho, que un excesivo filtrado y aireación de las peceras con vegetación es contraproducente, y un error bastante grave, en el que casi siempre incurrimos la mayoría de los acuaristas. Todos sabemos, desde la enseñanza primaria, que las plantas consumen CO2 durante el día, brindando a cambio, O2. No obstante, frecuentemente olvidamos que el CO2, es un PRINCIPAL nutriente de las plantas. Un 47% de las plantas se compone de carbono (C), que éstas extraen del CO2, y, además, la concentración de CO2, influye en el pH del agua. Hay una estrecha relación entre el contenido de CO2 en el agua, y el pH. En Europa, los acuaristas introducen en el agua CO2, mediante aparatos que aquí por lo general no se consiguen, pero además son muy caros para nuestro medio. Si alguien se decidiera a importarlos, seguramente la mayoría de los acuaristas no estaríamos dispuestos a invertir tanto. Al introducir CO2 en el agua, directamente se está proporcionando alimento vital para las plantas, pero además, se produce una reacción que forma derivados, como hidrógeno carbonato (bicarbonato, HCO3), y carbonato. Estos derivados constituyen la dureza de carbonatos, que impide las oscilaciones bruscas del pH. Nuestros aparatos aireadores, con millones de grandes burbujas saliendo con potencia, a veces golpeando el agua, creando fuertes corrientes, nuestros filtros accionados por aire, esquineros, o de mochila, internos o externos, o de aspersión, casi todos nuestros aparatos se la pasan en todo momento, siempre, destruyendo, eliminando, evaporando, sacando del agua, el tan preciado CO2.
Al eliminar el CO2 de nuestras peceras, estamos haciendo exactamente lo contrario a lo que hacen nuestros colegas de Europa. Ellos agregan CO2 a las peceras por medios artificiales, y nosotros, en forma artificial, lo retiramos. Seguramente estaremos todos de acuerdo en que nuestras intervenciones en un sistema cerrado, aunque sean sutiles, tendrán consecuencias. Seguramente, intervenciones opuestas, deberán tener resultados opuestos, o por lo menos, muy diferentes. Las plantas, para crecer bien, necesitan entre un mínimo de 10 mg / l , y unos 40 mg / l , de CO2, en función de la especie, y de otro temita que constituye todo un problema en sí mismo: la iluminación.




Estas observaciones nos permiten apreciar que un acuario necesita tener entre 1.5 y 7 veces más concentración de CO2, que de O2. Debemos asegurarnos de tener entre 5 y 8 mg / l de O2 en nuestras peceras, porque ello es absolutamente VITAL, y que este O2 llegue a todos los rincones, pero también deberíamos estar atentos y hacer esfuerzos para no destruir, o retirar de nuestros acuarios, el importante CO2. Otro de los problemas de la excesiva filtración y aireación, con el consiguiente aumento de la oxigenación, lo constituye la sistemática destrucción del hierro. La excesiva oxigenación oxida (por supuesto), flocula, destruye el hierro, otro principal nutriente de las plantas. En ausencia de hierro (Fe), las plantas no pueden cumplir adecuadamente el proceso de la fotosíntesis, pues el hierro funciona como catalizador de la clorofila. A falta de hierro, las plantas pierden color y vitalidad, dejan de sintetizar hidratos de carbono, y mueren. Pero, antes de morir las plantas por falta de hierro, se lleva a cabo otro interesante proceso en nuestras peceras, y que puede afectar fuertemente directamente a nuestros peces. Solemos "quitar" el CO2 de nuestras peceras, con fuertes aireaciones y filtrados, pero las plantas necesitan ese gas disuelto en el agua para alimentarse. Se produce un proceso llamado "DESCALCIFICACIÓN BIOGÉNICA", mediante el cual, las plantas toman los elementos que necesitan directamente de la dureza de carbonatos (KH), extrayendo el CO2 del hidrógeno carbonato (bicarbonato). Así, se forman hidróxido de calcio y carbonato cálcico. El hidróxido de calcio es sumamente alcalino, y puede elevar el pH del agua, hasta niveles mortales para los peces, y el carbonato cálcico cubre las plantas con una capa blanca que las va asfixiando. Luego, el carbonato cálcico se precipita, y se produce un gran descenso en los valores de las durezas total y de carbonatos. Este descenso en la dureza del agua suele ser muy perjudicial, puesto que como vimos está acompañado por un gran aumento en los valores del pH.
La descalcificación biogénica es un proceso energético-dependiente, o sea que depende mucho de la iluminación. Es decir, no se lleva a cabo a falta de luz o con muy poca luz, pero si no tenemos luz suficiente, no se produce la fotosíntesis, y las plantas mueren. Todo un problema planteado. Queremos tener variada y frondosa vegetación, necesitamos para ello una correcta iluminación, debemos darle a nuestros peces O2, y asimismo oxigenar cada rincón de las peceras. Debemos dar a nuestras plantas Fe y CO2, y otros nutrientes, mantener el pH, y la dureza adecuada para cada especie. A veces pareciera que algunos de los items fueran contradictorios, pero no es así. Sucede simplemente que tenemos pequeños márgenes de maniobra, y debemos ser moderados en todas nuestras intervenciones. Debemos poner en nuestras peceras muchas plantas y pocos peces, debemos alimentar con moderación, debemos filtrar y airear moderadamente. Iluminar con moderación.

Que los acuaristas expertos logren deshacerse por completo de los sistemas de filtrado, logra toda mi admiración, y despierta más que nunca mi conciencia de saber que no es mi caso, puesto que estoy muy, muy lejos de ser un experto. He leído mucho acerca de las bacterias anaeróbicas, y entro casi que en pánico sólo con pensar que debajo de mi canto rodado, lentamente todo comienza a entrar en putrefacción, y que se me viene inexorablemente un fuerte aumento en los niveles de nitritos, amonio, nitratos, metanos,y yo que sé....Conservo mis filtros biológicos funcionando a un mínimo, con pocas burbujas, no creando corrientes, no permito que el agua caiga o golpee, voy sustituyendo los filtros esquineros, accionados por aire por filtros de mochila, con motorcitos. Trato de no eliminar de mis peceras el CO2, y por ahora voy consiguiendo buenos resultados. Tengo hermosas cabombas, elodeas, vallisnerias, helecho de Java, una especie de pinito, que creo se llama ceratophyllum, lentejas de agua.....El pH se mantiene estable, el nivel de nitritos y otros tóxicos es muy bajo, lo que me confirma no es necesaria una mayor aireación. Cambio un 10% del agua de mis peceras cada 10 días, aproximadamente, y cuando lo hago, trato de que sea agua del fondo, con un pequeño sifoneo. Un par de veces al mes agrego al agua un suplemento de hierro. Utilizo para iluminación, aparatos de lambriz fabricados por mi, dentro de los cuales coloco bombitas de bajo consumo cálidas, de 15, 20, o 30 W, en cantidad variable dependiendo del tamaño de la pecera. Tengo la tendencia a iluminar lo menos posible. Solamente para que se produzca la fotosíntesis

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